¿Qué es el Bruxismo?
Es una actividad anormal ( parafunción ) y sin propósito funcional de los músculos de la masticación, que se produce de forma inconsciente y que suele darse de noche. Podemos clasificar el bruxismo según :

El tipo :
Bruxismo céntrico : apretar los dientes.
Bruxismo excéntrico : rechinar los dientes.

La edad del paciente :
Bruxismo en el paciente infantil / niño.
Bruxismo en el paciente adulto.

El momento en el que se produce :
Bruxismo diurno.
Bruxismo nocturno.
¿Cuál es su tratamiento?
La férula de descarga lo corrige. Normalmente será necesario su empleo de forma crónica a no ser que desaparezca el bruxismo de forma espontánea :

• Cuando el bruxismo se produce de noche es prácticamente imposible el evitarlo, por lo tanto, se trata colocando una férula rígida entre los dientes durante la noche. Ésta evitará el desgaste de los dientes y disminuirá la sobrecarga muscular.

• Cuando el bruxismo es diurno hay que concienciar al paciente para que evite conscientemente ese hábito. Si aún así se mantuviera este hábito sería recomendable el uso de las férulas rígidas también durante el día.

Sé desde hace tiempo que tengo dos muelas del juicio torcidas dentro de la encía pero nunca me he querido operar para sacármelas pues me da miedo que sea doloroso y no sé si es contraproducente .
¿ Deberia sacarmelas si no me molestan?
Sí, si así se lo aconseja su dentista, que le evaluará convenientemente tras explorarle y ver una radiografía de sus maxilares.
Una muela del juicio incorrectamente ubicada en la boca puede provocar alguno o varios de los siguientes problemas: infecciones crónicas en la zona: mal aliento, empaquetamiento de alimentos, caries en la muela de al lado, apiñamientos o desalinear los dientes, problemas en la forma de encajar los dientes, estimular el apretamiento nocturno de dientes, dolores crónicos de cabeza...
Afortunadamente contamos con técnicas poco invasivas o aparatosas que dejan atrás la idea de intervenciones dolorosas o incómodas, por lo que ese no debe ser el motivo de dudar sino las consecuencias que pueda tener en su caso particular.
Soy una mujer de 65 años y siempre he tenido problemas con la dentadura, me faltan dientes y llevo puentes sustituyéndolos. Siempre me han dado problemas.
¿ Puedo quitarme los que tengo y poner implantes en su lugar?
Sí, es una opción de tratamiento.
Piense que la principal ventaja de los implantes es que ya no hace falta "rebajar" los dientes para rellenar los dientes que faltan. en su caso ya tiene dientes rebajados (tallados). El dentista debe valorar concretamente en su caso qué problemas le causan los puentes actuales y si una simple susticución de los puentes antiguos por unos nuevos completamente estéticos y bien adaptados solucionan su problema.
La opción de poner implantes pasaría por sacar los puentes viejos, colocar los implantes y luego colocar coronas sobre los implantes y sobre los dientes que ya le rebajaron en su día cuando le hicieron esos puentes antiguos. Los resultados estéticos y funcionales suelen ser excelentes y, desde luego muy superiores a lo que nos comenta.
Tengo unos implantes que se me pusieron hace unos diez años. Hasta ahora bien pero últimamente me molestan. ¿Se pueden reparar implantes antiguos?
Si los implantes le molestan eso no es buena señal, debe acudir al dentista a la mayor brevedad, así podrá determinar si esas molestias vienen de los implantes propiamente dichos o bien es alguna molestia localizada en la encía.
Es imprescindible que una vez colocados los implantes en la boca acuda al menos una vez al año para una revisión especícica y se haga un mantenimiento de implantes. En las revisiones y mantenimiento anuales de implantes se hacen controles para velar por la salud (la integración) de los implantes en el hueso y se hacen limpiezas específicas cuando es necesario. También se deben revisar y mantener los dientes artificiales que estan sujetos a los implantes.

¿Qué es una Endodoncia?
Es un tratamiento que realizamos en el interior del diente. La pulpa dentaria ( nervios y vasos ) tiene una misión clave en el momento precoz de la formación de los dientes, pues aporta los nutrientes necesarios para el desarrollo completo de los mismos. Una vez producido el cierre de la raíz termina el proceso de crecimiento del diente. A partir de este momento, la pulpa tiene menos importancia, pero aún conserva algunas funciones, como son que mantener la sensibilidad dental ( si ésta desapareciera por completo los dientes se romperían y no nos daríamos cuenta, o sea, actúa como una “alarma” en este sentido ).

La caries es un proceso destructivo que afecta a los tejidos duros del diente. Se origina en la capa externa ( esmalte ) y si no es tratada continúa su progresión hasta la capa más interna (dentina). Esta capa tiene una histología diferente al esmalte, pues está formada por millones de tubulillos en directa comunicación con la pulpa ( por esto a la dentina, se le denomina “complejo dentino – pulgar). Si la caries es detectada y tratada cuando sólo afecta al esmalte o a regiones superficiales de la dentina suele ser suficiente con una obturación ( empaste ) que consistiría en eliminar ese tejido afectado y sustituirlo por un material superficial. Si la destrucción es más profunda y ya están afectadas las zonas más próximas a la pulpa o incluso la caries llega a ésta, no es posible hacer una obturación, porque al pasar el efecto de la anestesia tendríamos dolor fuerte provocado por la reacción de la pulpa ante un material extraño colocado en sus proximidades. En este momento entra en escena la endodoncia y se plantea el eliminar la pulpa para suprimir la sensibilidad del diente y poder así reconstruir sin problemas toda la zona dañada.

Pero es la única opción que tenemos si queremos hacer una odontología conservadora en la que prime por encima de todo salvar dientes, que de otro modo acabarían en extracción. El objetivo fundamental de la endodoncia es aliviar el dolor y salvar el diente ( con una extracción aliviamos el dolor, pero el diente desaparece de su boca )

Antes era bastante frecuente quitar las anginas a los niños siempre que tuvieran problemas de infección. Hoy en día ya no es tan frecuente. Con la endodoncia ocurre algo parecido y actualmente son pocos los pacientes que prefieren quitarse un diente antes de salvarlo con una endodoncia. El primer paso para realizar una endodoncia consiste en obtener una completa anestesia del diente. El tratamiento debe ser indoloro, y aunque en determinadas ocasiones sea difícil conseguir esto, en el 99 % de los casos, una vez anestesiado el diente correctamente, el paciente no experimenta molestia de ningún tipo. Una vez comprobada la anestesia completa procederemos a entrar en la cámara pulpar que da acceso al interior de las raíces. Con unos instrumentos llamados “limas”, específicamente diseñados, iremos eliminando el contenido radicular ( vasos y nervios ) y limpiando las paredes de modo que no quede ningún resto adherido a las mismas. Un potente desinfectante nos ayudará en esta labora de limpieza radicular. Concluida la limpieza y preparación del interior de la raíz ( conducto ) procederemos a secar el mismo con unas puntas de papel absorbente especialmente diseñadas para ello. Por último, rellenaremos el conducto con unas puntas de gutapercha
( resina especial ) y un cemento sellador para evitar así que queden espacios vacíos donde las bacterias podrían multiplicarse y producir infecciones posteriores.

Cuando hacemos un empaste, cuando preparamos un diente para ponerle una corona, cuando hacemos una limpieza, etc, estamos viendo directamente la zona que tratamos, Esto no ocurre con la endodoncia, pues de momento no disponemos de ningún método que nos permita ir viendo dentro del diente a medida que vamos trabajado con nuestras limas. Para que no sea un trabajo completamente “ a ciegas “ disponemos de un auxiliar que es la radiografía intraoral. Aunque tiene limitaciones, ha sido siempre una grana ayuda para hacer una endodoncia porque nos permite ver la anatomía interna de las raíces, por dónde van nuestras limas, si estamos rellenando correctamente los conductos, etc.

. El número de raíces que tiene cada diente varía, incrementándose la dificultad a medida que aumenta el número de las mismas. Los incisivos suelen tener una raíz ( los inferiores muchas veces tienen una raíz pero dos conductos ), los caninos una raíz, los premolares tienen siempre dos raíces ( en casos raros tres ) y los molares pueden tener dos o tres ( casi siempre ) o cuatro. Lógicamente, cuando el diente ocupa una posición más profunda en la boca y tiene más raíces, más difícil es hacerle una endodoncia.

La endodoncia es un tratamiento indoloro pero muy complicado de realizar. Requiere altas dosis de paciencia y atención, pues trabajamos en una zona muy incómoda en la que vemos muy poco y caso todas nuestras acciones son táctiles. La interpretación de la radiografía nos ayuda algo en el tratamiento. El material empleado es muy variado y específico, y por tanto muy caro. Todo el material se esteriliza diariamente y esto conlleva también un coste de material y tiempo.

Comparando lo que cuesta una endodoncia con el coste de extraer el diente y colocar un puente que le sustituya,
“ quitar el nervio “ no es un tratamiento caro. No hace falta hablar de la diferencia económica existente entre hacer una endodoncia y conservar un diente o quitarlo y poner un implante osteo – integrado.

En ocasiones no todo sale como inicialmente hemos previsto y aparecen las dificultades. El éxito en una endodoncia normal se sitúa entre el 90 – 100 % de los tratamiento . Cuando el tratamiento falla, en este momento aparece
la re – endodoncia que es un intento “ final “ de intentar que la muela no acabe en el cubo de la basura.

Son tratamientos extremadamente complicados, pues en la mayoría de los casos el diente lleva alguna corona, puente, tornillo, etc, que hay que quitar previamente, con el altísimo riesgo de fracturar las finas paredes radiculares de estos dientes. Además, el interior de las raíces que normalmente contienen el nervio, que es un tejido blando, están llenas de materiales puestos por el dentista que tenemos que extraer, deshacer o lo que buenamente podamos hacer.

La re – endodoncia en la que se intenta mejorar un tratamiento realizado por el doctor conlleva un costo mayor, proporcional a la super – dificultad añadida que tienen estos casos. Muchas veces con una re – endodoncia o tratamiento de segunda intención somos capaces de salvar un diente que está sirviendo de soporte de una costosa prótesis fija, que de otro modo habría que retirar.

En nuestra consulta contamos con agentes anestésicos que nos permiten “ dormir “ el diente a tratar y el paciente no tiene porqué notar ninguna sensación dolorosa.

Durante dos ó tres días después de realizada la re endodoncia, el diente problema estará algo sensible a la masticación debido a la ligera inflamación del ligamento periodontal que rodea al mismo. Dieta blanda y algún analgésico para dolores moderados suelen minimizar esta cuestión. El diente tratado, al hacer la apertura del mismo para acceder al interior de las raíces eliminamos una serie de “ puntales “ de la arquitectura básica de la anatomía del paciente. Por todo esto, el diente se vuelve algo más quebradizo, lo que obliga en la mayoría de las ocasiones a protegerlo con una prótesis fija ( corona )

¿Para que se utilizan las Carillas Estéticas?
Se trata de finas láminas de porcelana, de aproximadamente 0,3 – 1 mm de espesor, que se colocan cubriendo toda la superficie anterior de los dientes. Se unen fuertemente al diente por medio de un adhesivo especial. La unión es tan fuerte que una vez colocadas no se pueden retirar, a menos que se rompa la carilla. Se emplean fundamentalmente para enmascarar anomalías del color de los dientes que no pueden tratarse mediante el blanqueamiento convencional. También se emplean para disimular alteraciones en el tamaño o forma dentarias, confiriendo al diente un aspecto más estetico.

Existen 2 tipos de carillas :
Porcelana. Sus principales ventajas son su poder de adhesión, resistencia a la abrasión y gran sensación estética. No se desgastan con el tiempo, no pierden el brillo y mantienen intacto su color. Una vez cementadas, el paciente puede comer con normalidad. Muchas personalidades de la vida pública y medios de comunicación hacen uso de esta técnica para conseguir una sonrisa atractiva. Su principal inconveniente es que en ocasiones hace falta reducir ligeramente el esmalte. Además, son más caras y requieren al menos dos sesiones.

Composite. Se realizan con el material con el que se hacen los empastes. Con el paso del tiempo se deterioran, pierden el brillo y se oscurecen. Tienen la ventaja de ser más económicas y conservar íntegro el esmalte. Además se realizan en una sola sesión.

La técnica es sencilla. El diente o los dientes que vayan a recibir una carilla se rebajan levemente en su parte frontal, del orden de 0,3 – 0,5 mm.
Tras la preparación se toma una medida muy precisa con silicona, la cual se mandará al laboratorio, donde técnicos especializados confeccionarán la carilla mediante un moderno sistema de inyección o colado de la porcelana. Terminada la carilla, se realiza la prueba de adaptación, y si ésta es válida se procede a colocar la carilla con un adhesivo especial. El proceso en su totalidad dura unos pocos días.

En cualquier caso, siempre es el odontólogo quien tiene que determinar por medio de un examen clínico si el paciente podrá o no hacer uso de las carillas. No obstante, existe la alternativa de las coronas completas de porcelana.

La duración depende de los hábitos del paciente. Su duración media es de unos 12 años. En ocasiones, cuando el paciente sufre un impacto fuerte en la boca o muerde algo duro, alguna carilla puede fracturarse o descementarse. En caso de descementación, si la carilla está intacta, se vuelve a adherir. Si se ha roto, sencillamente se vuelve a hacer otra en pocos días. Mientras se confecciona la nueva carilla, se coloca otra carilla provisional de composite.

Casi no presenta inconvenientes, salvo los propios de la técnica de preparación y colocación, los cuales conciernen al odontólogo. Si la carilla adapta mal, sencillamente se vuelve a hacer otra nueva. Una vez colocadas, el paciente se olvida de que las lleva y puede comer y hablar con normalidad, tratando de evitar siempre el morder cosas excesivamente duras con los dientes tratados.

¿Cómo tratarla y prevenirla?
Es una enfermedad inflamatoria de origen bacteriano que afecta los tejidos que rodean y que sujetan al diente.

Si la periodontitis no se trata, puede llevar a la pérdida de los dientes.
Todo este proceso puede ocurrir sin dolor.


En la boca todos tenemos bacterias. Si estas bacterias no son eliminadas periódicamente con técnicas de higiene
( cepillado e hilo dental ), proliferan formando una masa ( placa bacteriana ) que produce inflamación de la encía
( gingivitis ), de no tratarse puede evolucionar a inflamación y destrucción del hueso de los dientes ( periodontitis ).

La periodontitis sí es curable.
El objetivo del tratamiento es la eliminación de la infección. Se considera como éxito detener la pérdida ósea, sanear la encía y conseguir que el paciente pueda mantener la salud periodontal a la largo plazo.
El tratamiento consiste principalmente en la motivación y educación al paciente en cuanto al control de placa correcto. Además, la higiene del cálculo supragingival y subgingival y el raspaje y alisado radicular de todos los dientes para eliminar depósitos de placa y cálculo.

Todos los casos son tratables, aunque dependa del momento en que se detecte y se trate la enfermedad.
Se ha demostrado una correlación significativa entre periodontitis y riesgo de infarto de miocardio, alteraciones glicémicas en el diabético, niños prematuros y niños de bajo peso.

¿Es sólamente estética la misión de la Ortodoncia?
La idea de que la ortodoncia sirve para colocar los dientes más alineados y bonitos queda en estos días bastante incompleta, y es sólo una de las grandes ventajas que se consigue con un buen tratamiento ortodóndico.

• Otras veces, es el odontólogo el que se da cuenta de que no sólo esos dientes no están en la disposición adecuada para resultar estéticos, sino que además no cumplen una serie de funciones importantes, como puede ser una adecuada masticación.

• Empezaremos haciendo un diagnóstico detallado con historia clínica, exploración clínica y radiografía para tener clara, en lo posible, el estado actual del diente.

La ortodoncia tiene en común con otras especialidades el que presta atención a la oclusión. Busca una adecuada oclusión para que, además de estética, el conjunto de dientes tengan la función para la cual están destinados. Se desmarca de éstas en la orientación terapéutica, que busca conocer la oclusión que tiene el paciente y corregirla si no es correcta por medio de unos aparatos.

La ortodoncia, por tanto, es la ciencia estomatológica que estudia y atiende el desarrollo de la oclusión y su corrección por medio de aparatos mecánicos que ejercen fuerzas físicas sobre la dentición
Por tanto, el objetivo de la ortodoncia es la movilidad de los dientes, buscando una normalización oclusal de éstos, o el desplazamiento de todo el conjunto dentario (arco dentario).

Para entender mejor el concepto de ortodoncia, hay que saber qué es la oclusión y qué es la maloclusión.
La oclusión se basa en las relaciones de contacto que existen entre los dientes de las distintas arcadas ( es decir, entre los dientes superiores y los inferiores ).

La maloclusión sería lo que sale de esta norma. Cuando el ortodoncista se enfrenta a un nuevo caso, tiene que seguir una serie de pasos, como localizar la maloclusión, valorar cuánto dista ésta de lo que se considera correcto, buscar los objetivos terapéuticos y proponer un plan de tratamiento.

La necesidad de tratamiento será algo que sólo valorará el ortodoncista, pero los objetivos terapéuticos, es decir, lo que se pretende con la ortodoncia, es algo que tienen que hablarlo el paciente y el ortodoncista para llegar a un acuerdo común.
Hay distintas modalidades de tratamiento. Por un lado, está la ortodoncia convencional, por la que los dientes se mueven a nuevas posiciones, la ortopedia, que está dirigida a los niños y adolescentes, y sobre los que se influye sobre el patrón de crecimiento, y el tratamiento complementario o una combinación del tratamiento quirúrgico o protésico. Cuanto mayor sea la maloclusión, más necesidad tendremos de avanzar en cada uno de estos tratamientos.
Una oclusión ideal es algo inalcanzable en la mayoría de los pacientes. Sí intentaremos acercarnos lo más posible, y ofrecer una mejoría lo más amplia. Antes de iniciar el tratamiento se lo haremos saber al paciente, para que sus expectativas se aproximen lo más posible a lo que podemos alcanzar. También le diremos que aparte de un período correctivo, hay otro de estabilidad, ya que los dientes tienden a volver a su posición original cuando cesan las fuerzas producidas por los aparatos.

Una adecuada higiene es más fácil de llevar a cabo cuando los dientes están correctamente alineados. Las superficies lisas y visibles de los dientes se limpiarán correctamente con un cepillo y una adecuada técnica de cepillado, y las partes de contacto entre los dientes con seda dental o cepillos interproximales.
Esto se complica cuando los dientes están mal alineados y apiñados, surgiendo problemas de gingivitis y caries.
Por tanto, además de las ventajas ya mencionadas de estética y función, la ortodoncia cumple también una función preventiva, tanto de los tejidos duros ( es decir, protección de los dientes frente a las caries por mejor acceso con el cepillo ), como de los tejidos blandos ( las encías, puesto que con los dientes alineados se elimina mejor la placa bacteriana, factor causante principal de la gingivitis ).

Por lo tanto, podemos decir que la ortodoncia puede prevenir las periodontopatías, ya que, mejorando la oclusión, se mantiene mejor la salud periodontal ( ya que con una buena oclusión no se traumatiza el periodonto ), se elimina mejor la placa bacteriana ( causante también de las periodontopatías y gingivitis, y de las caries ), y se elimina uno de los factores causales del trauma oclusal ( con sus consecuencias sobre los dientes y los tejidos que los rodean, sobre la musculatura y sobre la articulación temporomandibular ).
La ortodoncia persigue la salud óptima y total del conjunto estomatognático y su armonía a través del movimiento dentario y el control ortopédico del desarrollo maxilofacial.

Hay distintos tipos de tratamiento :
Tratamiento según la edad : La ortodoncia se puede aplicar sobre dientes temporales ( dientes de leche ), dentición mixta ( conviven en la boca los dientes temporales con algunos dientes definitivos ), dentición permanente, o dentición adulta, considerando la dentición adulta como la dentición definitiva en el paciente adulto en el que ya ha cesado el crecimiento.

Tratamiento según el objetivo.

Tratamiento preventivo : abarca el control de hábitos nocivos que pueden producir una maloclusión ( como por ejemplo en un niño chuparse el dedo ), mantener el espacio con los llamados mantenedores de espacio ( cuando por ejemplo un niño muy pequeño pierde un diente de leche. Se intenta mantener el espacio porque los dientes de al lado tienden a ocupar su posición, con lo que el diente definitivo no podrá salir en el lugar adecuado )

Tratamiento interceptivo : se está formando una maloclusión. Se intenta interceptar esa maloclusión para que no empeore. Este tipo de tratamiento se ha de efectuar en edades tempranas con el fin de encarrilar correctamente el crecimiento.

Tratamiento correctivo : se realiza cuando la maloclusión está ya presente e incluso puede evolucionar a peor.

Tratamiento según la localización.

Tratamiento ortodóntico convencional : el objetivo fundamental es reenderezar los dientes. En principio, individualmente o en relación a los dientes vecinos, pero también puede que se reposicione todo el conjunto de dientes.

Tratamiento ortopédico : se actúa directamente sobre los maxilares, que son los causantes de la maloclusión. Los aparatos se encargan de favorecer o inhibir el crecimiento de éstos.

Tratamiento funcional : se intenta reparar la acción alterada de los músculos. Los músculos, tanto los externos de la cara como la lengua, equilibran también la posición de los dientes. En un hábito anómalo de deglución, la lengua se interpone entre los incisivos, alterando su posición. Con el tratamiento funcional se consigue reeducar el movimiento lingual que es el que produce la alteración de la posición de los dientes.

Tratamiento según la extensión : Se podrán realizar tratamientos en maloclusiones localizadas en un área, o sobre todo el conjunto de la dentición, que está alterado.

¿Cómo puedo tratar mis Caries?
La caries es una enfermedad destructiva de las estructuras del diente y es también una de las enfermedades más frecuentes de la especie humana.

En el desarrollo de la caries influyen tres factores de riesgo :
Los azúcares de la dieta.
Las bacterias de la boca.
La existencia de dientes susceptibles o predispuestos.

Además, se necesita la colaboración de un cuarto factor, el tiempo, que es indispensable para que los otros factores actúen.

Inicialmente, la lesión se manifiesta como un cambio de color ( oscuro o blanquecino ) en el esmalte del diente. Cuando la lesión progresa, aparece pérdida de sustancia y socavación del esmalte, lo cual da un aspecto de mancha grisácea. Finalmente, el esmalte se rompe y la lesión se hace fácilmente detectable.
Cuando la caries afecta solamente al esmalte, no produce dolor. Si la lesión avanza y llega al tejido interior del diente, es cuando aparece el dolor, que a veces es intenso y se desencadena al tomar bebidas frías o calientes. A medida que las bacterias progresa, se produce el flemón que buscará salida hacia el exterior a través de la encía.

El tratamiento debe ser aplicado por el odontólogo o el estomatólogo y se basa en dos puntos básicos :
El control de la infección.
Reconstruccion del diente.

Se ha visto cómo en el desarrollo de la caries influyen varios factores. Algunos de ellos no se pueden modificar ( como las susceptibilidad individual ), pero sobre otros sí se puede actuar.. En cualquier caso, conviene tener presente que el mejor tratamiento es la prevención que ésta debe empezar a aplicarse desde los primeros años de vida de los niños.
Medidas dietéticas. Tienen como misión disminuir la materia prima ( azúcares ) sobre la que actúan las bacterias. Las medidas a aplicar incluen : Disminuir la frecuencia de exposición a azúcares, en lugar de reducir la cantidad total de los mismos.
Evitar alimentos que se peguen a los dientes ( chicles, caramelos blandos, etc ), por su permanencia prolongada en las superficies masticatorias. No endulzar chupetes con miel o azúcar y no ofrecer zumos de frutas de biberón.
Promover la ingesta de alimentos ricos en fibra ( manzana, zanahorias, etc ).

Higiene dental. Los padres han de asumir la responsabilidad de la higiene bucal hasta que el niño adquiera suficiente destreza.

Se emplearán dos técnicas :
Cepillado dental. Debe iniciarse tan pronto como aparezcan los primeros dientes. Se utilizará un cepillo dental apropiado para niños y se seguirá una técnica correcta. No es recomendable emplear pasta dental fluorada en menores de 5 – 6 años, por la tendencia a tragarla que tienen los niños a esas edades.

Hilo dental. Es útil para eliminar la placa interdental

Fluoración. Es la medida más eficaz en la lucha contra la caries. El flúor se almacena en los dientes desde antes de su erupción y aumenta la resistencia del esmalte, remineraliza las lesiones incipientes y contrarresta la acción de los microorganismos responsables de la caries.

El flúor se administra de dos formas :
Vía general :
Fluoración del agua de consumo. Es el método más eficaz, barato e inocuo. Produce una disminución de la incidencia de caries de hasta el 50 %. Es lo que recomienda la OMS.
Suplementación individual. Es el segundo mejor método, después de la fluoración del agua de consumo. Las dosis que se deben emplear dependen del flúor del agua potable y de la edad de cada niño. Los suplementos se recomiendan desde los 0 – 6 meses de edad hasta los 13 – 16 años.

Vía local :
El flúor local o tópico es compatible con suplementos fluorados a partir de los 5 – 6 años de edad. Además de los dentífricos fluorados, se dispone de colutorios para uso diario o semanal. Dado que existen múltiples formas de administrar flúor a los niños, es conveniente consultar con el pediatra cuál debe ser la mejor opción para cada niño.
Resinas y selladuras. Aplicadas por profesionales, son la medida más eficaz para evitar las caries de fositas y fisuras de las superficies de oclusión. Aquí podemos incluir también las fluoraciones aplicadas en las consultas de odontólogos y estomatólogos.

¿Necesito Implantes Dentales?
Los implantes dentales son una opción buenísima para reemplazar uno o varios dientes que te falten.
Una buena manera de explicarlo será comparando un implante dental con un diente natural.
El diente se compone por una parte visible en la boca, que es la corona, y una no visible, dentro del hueso maxilar, bajo la encía, la cual llamamos raíz.
Cuando se ha perdido un diente, se pierde tanto la corona como la raíz. Para reemplazar esta raíz utilizaremos una especie de tornillo, de titanio, que colocaremos dentro del hueso maxilar en un “lecho óseo” que nosotros haremos, con anestesia local. Los implantes dentales requieren una fase inicial de curación, durante la cual se va formando hueso nuevo que envolverá su implante dental ( de manera imperceptible ) la duración de la cual variará según la localización del implante dental. Una vez esta fase se ha completado, podemos entender que tenemos una nueva raíz donde podremos situar un soporte que llamamos pilar, encima del cual confeccionaremos la parte visible, es decir, la corona del diente.

Los implantes dentales son soluciones estéticas ( no se verán ganchos ) muy confortables en cuanto a la función, y respetan altamente las estructuras vecinas ( no se ha de tallar los dientes y mantienen el volumen del hueso ).
Normalmente, cuando se ha perdido un diente, es conveniente reponerlo, ya que su ausencia compromete la mordida y la habilidad para masticar, aunque frecuentemente esto puede pasarnos desapercibido hasta que los desajustes nos impiden comer correctamente. Con los implantes dentales solucionamos este problema.
Una rehabilitación fija sobre implantes dentales es la como la construcción de un edificio. Cuanto más robustos y abundantes son los cimientos y más calidad tenga el suelo, mejor soportará las cargas.

El número de implantes dentales se determina mediante el estudio del caso. Por esta razón, se tomarán modelos de yeso, se harán radiografías y otras pruebas complementarias necesarias para un estudio de implantología.
Una vez hecho el análisis del caso, buscaremos el equilibrio según los aspectos que hemos valorado en el estudio, la prótesis dental final que acabarán soportando los implantes dentales y las posibilidades económicas de cada uno.
Teniendo en cuenta todos los aspectos, se buscará la solución más equilibrada entre paciente y doctor.
La duración de los implantes dentales dependerá en gran medida del mantenimiento que hagamos con las correspondientes revisiones en la clínica dental, de la presencia o no de hábitos nocivos como el tabaquismo, así como del cuidado personal diario.

En Clinica Dental Sant Rafel sólo trabajamos con implantes dentales de primera calidad y podemos hablar de estadísticas con sólida base científica que dan un 95 % de éxito a los 10 años de estar en boca, y entre el 80 y 90 % a los 30 años.
Estas cifras son comparables a otro tipo de rehabilitaciones del cuerpo que necesitan implantes como la prótesis de cadera o de rodilla. Es importante remarcar que el tratamiento de implantes dentales no acaba una vez nos han dado el alta clínica, sino que continúa con su cuidado y mantenimiento en casa.
Durante el proceso de rehabilitación con implantes dentales, y especialmente al terminarlo, te enseñaremos el proceso de limpieza de la prótesis sobre implantes dentales, que ha de ser controlada, igual que los implantes dentales y el resto de estructuras de soporte, de la misma manera como controlaríamos dientes naturales.

La prótesis osteointegrada está formada por diferentes elementos fijados entre sí por tornillos de precisión. Con el tiempo y con las “ microvibraciones “ que se producen con la masticación, estos tornillos que llevan los implantes dentales pueden llegar a aflojarse. Por eso es necesario revisar tu prótesis dental, idealmente cada 6 meses, a fin de controlar la función, detectar cualquier incidencia en un estadío precoz, reapretar los tornillos si fuera necesario, vigilar el hueso e higienizar los pilares.

Siempre será más sencillo y cómodo para ti prevenir que tratar posibles problemas con tus implantes dentales.


¿Cuál es su misión?
El mejor método de prevenir las lesiones bucodentales durante la práctica de cualquier tipo de juego o actividad deportiva que implique contacto, es usar un protector bucal.
Por lo tanto, muchos atletas que practican deporte de contacto deberían usar protectores bucales para reducir el riesgo de heridas en la boca. Durante años, la medicina deportiva ha estudiado y probado la eficacia de todos los tipos de protectores bucales y se ha demostrado que no sólo pueden prevenir las heridas bucodentales, sino que también amortiguan las agresiones de la cabeza y el cuello.
El protector absorbe la energía de cualquier golpe, al mismo tiempo que reduce el aumento de la presión intracraneal con desplazamiento rápido de la masa encefálica, las contusiones y las hemorragias cerebrales, las pérdidas de consciencia y otras lesiones del sistema nervioso central. El protector bucal también disminuye la posibilidad de fractura ósea.
Existen 2 tipos básicos de protectores bucales : los que pueden adquirirse en tiendas de artículos deportivos, y los que son especialmente fabricados por dentistas. Actualmente, el 90 % de los que se llevan son del primer tipo.

Para que un protector bucal sea eficaz, debe reunir las siguientes características :
• Debe proteger los dientes, los labios y la mucosa bucal y gingival.
• Debe permanecer en un sitio adaptándose a la forma de los dientes para disminuir la posibilidad de una luxación.
• Debe ser moldeable y construido con un material resiliente y resistente al mordisqueo y la salivación.
• Debe cubrir todos los dientes de una sola arcada hasta el segundo molar en el maxilar superior, excepto en las personas con prognatismo mandibular en las que se fabricará para el inferior.
• Debe ser fácil de poner y quitar, y ser cómodo, resistente, inodoro, insípido, poco voluminoso, no interferir con el habla y la respiración, y tener el grosor suficiente en las áreas críticas.

El coste del protector bucal es bajo, comparado con otros equipamientos deportivos, y aún más si consideramos los costes de las lesiones que podrían producirse por su ausencia.

Protectores hechos a medida.
Estos se fabrican sobre modelos de yeso obtenidos mediante impresiones de alginato. Se preparan después de realizar una exploración bucodental para descartar patologías.
Este modelo es el más satisfactorio, ya que se realiza bajo todos los criterios necesarios para una perfecta adaptación, casi no interfiere en la respiración y es el que ofrece una protección más completa. Pero es el menos usado, ya que requiere la intervención del odontoestomatólogo, durante al menos 2 visitas y la participación del laboratorio, lo que lo hace más caro.
¿Qué deportes necesitan protector bucal?
Generalmente se asocia este tipo de traumatismos con los deportes de contacto, como el fútbol americano o el hockey, pero existen deportes dónde, sólo aparentemente, el riego es mínimo o inexistente, pero donde cabe instaurar similares medidas preventivas. De esta manera, la F.D.I. distingue entre deportes de alto riesgo y otros de riesgo intermedio.

Deportes de Alto Riesgo:
Baloncesto
Artes marciales
Boxeo
Hockey
Rugby

Deportes de Bajo Riesgo:
Balonmano
Buceo
Equitación
Paracaidismo
Squash
Water – polo
Baloncesto

Deportes que requieren Protector Bucal:
Acrobacia
Squash
Boxeo
Motocross
Disco
Paracaidismo
Tenis
Dep. equestres
Gimnasia
Esquí
Surf
Volleyball
Baloncesto
Ciclismo
Hockey
Balonmano
Artes marciales
Rugby
Fútbol
Skateboarding
Trampolín
Lucha libe
Water polo

¿Son realmente necesarios?
El uso de protectores bucales en actividades deportivas aporta muchas ventajas. Estos actúan como protectores de los dientes y otras estructuras orales, frente a golpes directos a la cara y boca. También amortiguan las agresiones a la cabeza y al cuello. Al proteger los dientes y demás estructuras intraorales disminuyen la posibilidad de fracturas dentales, dislocaciones, laceraciones de los tejidos blandos intraorales y heridas en los labios y las mejillas. El protector absorbe la energía de cualquier golpe dirigido al mentón, protegiendo el cóndilo de ser desplazado hacia arriba o atrás contra las paredes de la fosa glinoidea. Al mismo tiempo, el choque elástico contra el protector bucal reduce el aumento de la presión intracraneal después de un golpe súbito con desplazamiento rápido de la masa encefálica. Disminuye la posibilidad de deformación ósea y por lo tanto de fractura. Provee de soporte a las áreas edéntulas de los atletas que usan prótesis parciales removibles.

La recomendación del uso del protector bucal por los odontoestomatólogos es una forma en la que esta profesión puede servir como abogada de la salud y de los deportistas, lo que revierte en un reconocimiento de la profesión en general y del profesional individual que actúa protegiendo a la salud oral de su paciente. Y, por que no, es una oportunidad para evaluar el estado de salud bucodental del paciente deportista.

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